Mario Benedetti

"Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
Siempre suena una orden, un teléfono, un timbre, y claro, está prohibido llorar sobre lo que escribes porque no queda bien que la tinta se corra".

Mario Benedetti

jueves, 7 de mayo de 2015

Metro

No se miraron. Cada uno escogió un extremo del vagón alejado del otro. El movía los labios y cantaba en silencio las canciones que escuchaba desde los auriculares, mientras que ella marcaba el ritmo con el pie de las que sonaban en los suyos. Así pasaron dos estaciones, cada uno en su mundo y al mismo ritmo.

De repente se miraron. Ocurrió de la nada, al mismo tiempo, como si estuvieran sincronizados.

Se sonrieron tímidamente. Ninguno se dio cuenta que se había pasado su estación.

Y que más daba, en la vida lo que más se recuerda son los cambios de ruta, los cambios de sentido, los imprevistos y las canciones.

A veces valen la pena los desvíos.